Botox
La toxina botulínica tipo A, conocida comúnmente como Botox®, actúa como una neurotoxina que inhibe las contracciones musculares al bloquear las señales nerviosas. El tratamiento se ha usado con fines médicos durante décadas y recibió la aprobación cosmética de la FDA en 2002.
Estas inyecciones se han vuelto cada vez más populares por sus altos índices de satisfacción y su facilidad de aplicación, representando hoy una gran alternativa a los procedimientos quirúrgicos. El tratamiento actúa sobre las arrugas —especialmente en el tercio superior del rostro— evitando las contracciones musculares que crean las líneas faciales.

Botox Facial
El facial de Botox®, también llamado microdosis de Botox®, combina el enfoque mínimamente invasivo del microneedling con las propiedades tensoras del Botox®. Un profesional médico inyecta toxina botulínica tipo A a través de microagujas por los canales de la epidermis. La neurotoxina tensa la piel de forma temporal sin afectar los músculos faciales. Este tratamiento es ideal para quienes buscan correcciones sutiles, temporales y no invasivas de líneas finas y arrugas.
Los resultados suelen aparecer entre 24 y 72 horas, aunque algunas pacientes requieren cinco o más días para el efecto completo. Los resultados finales tardan en desarrollarse. Una vez que la hinchazón y el enrojecimiento iniciales ceden, las mejoras visibles aparecen con mayor rapidez.